martes, 15 de noviembre de 2016

FOTOGRAFÍA DE PAISAJE

FOTÓGRAFOS DE LA EXTENSIÓN




La fotografía de paisaje comenzó con un científico observador dispuesto a cargar una enorme cámara y plantarse frente al espacio, el trabajo de los primeros valientes en hacerlo es impresionantemente viejo, te transporta en el tiempo a épocas de realidades y paisajes tan fantásticamente irreconocibles para los contemporáneos que una brecha abismal separa las condiciones de ese entonces a las de ahora, y al mismo tiempo ha evolucionado colectivamente muy veloz.

Roger Fenton fotógrafo relevante en la historia de la fotografía y el mas celebrado en Inglaterra en mediados de la era de oro en 1850, estudió leyes y pintura en London y parís antes de dedicarse a la fotografía. Su fotografía de paisaje se compara con la mirada inglesa y las afueras de Escocia de las pinturas de Constable y Turner así como del romántico poeta de William Wordsworth y la celebración del simbolismo por la naturaleza. En su manejo de luz esta la expresión la naturaleza. Y en parte el paisaje en mi opinión siempre esta relacionado con la visión del simbolismo, que invita a mirar a Dios en la naturaleza y en el entorno de la realidad que nos rodea.

Fenton es reconocido por sus fotografías de la guerra de Crimea en 1855 del conflicto en que ingleses, Franceses  y turcos combatían los atentados de Rusia por expandir el territorio del imperio otomano. Lo envían a documentar la guerra y como resultado no solo fue un documento para informar al gobierno sino una documentación impresionante para el ojo como arte, asombran como lo hacen las pinturas de Delacroix e Ingres ya con la experiencia de fotografía anterior cuando viaja al este para fotografiar los paisajes.

Desde tan atrás ya se utilizaba este “estilo” o función de la fotografía como reportaje de guerra que hasta hoy en día se sigue trabajando. Quizás es la violencia, la tecnología y la tierra misma la que se ha transformado y nosotros seguimos arrastrando las tradiciones y una supuesta “evolución”, o sería una destrucción de la tierra?

Timothy O ‘Sullivan, después de trabajar con Brady quien también fue de los primeros fotógrafos en documentar la guerra civil de norte América, O ‘Sullivan formó parte del equipo de fotógrafos que en 1861 quienes también fotografiaron el campo de batalla y los campamentos. Estas fotografías formaron parte del primero libro con una recolección de estas fotografías documental. Después autorizaron su expedición por norte América con un todo equipo que exploró la extensión del territorio. Influenciado por la “sociedad por el Avance de la Verdad en el Arte”. Recorriendo desde las montañas rocosas, sierra nevada, Niagara Falls, río colorado atravesando el Gran Cañón. Muchos de los negativos se perdieron en el viaje pero el trabajo que rescataron es asombroso.
También en 1873 dirigió una expedición visitando pueblos aislados con los restos de culturas de indios.

La documentación de Guerra tanto de Roger Fenton como el de Timothy O ‘Sullivan  Es desde mis ojos contemporáneos casi sacadas de un relato arcaico en el que se percibe claramente una transición de la imaginaria batalla de cuerpo a cuerpo y espada a una modernidad vulnerable y salvaje. Y la fotografía de paisaje que realizaron estéticamente con sus colores ocres tierra crean tal atmósfera que favorece a lo desértico, árido y a la vulnerabilidad de ellos como pequeños cuerpos transitando bajo el sol sus rincones, me recuerda lo impactante que debía ser ver tal extensión de tierra deshabitada y en realidad de nadie, cuando no había nadie mas que pequeñas hormigas que comenzaban a darse cuenta de el gran territorio que acabarían superando en tamaño con una posesión descarada por la tierra. Esperando el impacto que se avecinaba con el sueño americano que se la acabaría apropiando.

Porque su documentación no solo buscaba lo estético sino eran exploraciones para documentar el territorio y registrarlo, reportarlo para saber que había en toda esa extensión. Las expediciones eran para registros geográficos y los grupos se formaban por geólogos, doctores y científicos. William Henry Jackson en 1870 es incluido en el proyecto de una expedición por el territorio de Wyoming en una temporada. Pasaron once años para cubrir las regiones de las Montañas Rocosas  hasta el sur y oeste de Nuevo México, Arizona conocidos como Hayden Survey. Como al final de la expedición no le pagaron él vendió todos los negativos públicamente y al gobierno. Tenían que llevarse todo el equipo para recrear un cuarto oscuro en el desierto para entender que es lo que estaban fotografiando tardando 20 minutos en cada placa.

Otro admirable explorador del gran desierto Americano quien también cargó con su cuarto oscuro y grandes placas de vidrio consigo a todas las rutas fue Carleton Watkins. Todos ellos captaron en su contexto la ola de migración, exploración y apropiación. Watkins también deriva del grupo de Mathew B. Brady y el grupo de Alexander Gardner como Timothy O ‘Sullivan. A los veintiún años de edad a finales de la Guerra Civil, Watkins sin experiencia deja Oneonta, NY y llega a San Francisco donde aprende daguerrotipo con Robert Vance. Y decide independientemente fotografiar las carreteras y operaciones mineras que cruzaban de Este a Oeste.

Su trabajo más reconocido son las fotografías de Yosemite que después de ir en 1861 regresó varias veces a fotografiar los cambios del valle y sus fotografías fueron las primeras en llegar de vuelta al Este. Se expusieron en una galería de Nueva York y fue tal el asombro e interés que fueron evidencia para que el presidente Lincoln firmara una ley en 1864 para declarar Yosemite como parte de los parque nacionales.

Las fotografías de California y de San Francisco son una envidia por el equilibro en el que vivían entre construcciones humanas y la naturaleza. Una integración ahora colapsada y saturada.

De unas generación más adelante esta Edward Weston a quien le toca participa en formar un giro en la mirada del paisaje, la generación de paralelo cuarenta que su visión era cartográfica, estética y científica, con una pesada labor de cartografía, geografía y con tecnología laborosa. La visión al paisaje que construye la generación de paisajista, uno de ellos Weston tiene una búsqueda más abstracta jugando con las texturas a la lejanía de los mantos de las montañas y los contrastes de luz y sombras que exploran junto con las avanzadas cámaras que les tocaron. Mas el espacio no cambia, la riqueza explorable de .los paisajes desérticos y cañones boscosos siguen siendo el modelo. Primero los exploró más cercano al pictorialismo para luego desarrollar un híbrido entre pictorialismo y la abstracción de formas y texturas.

“The camera should be used for a recording of life, for rendering the very substance and quintessence of the thing itself, whether it be polished steel or palpitating flesh.” 

–Edward Weston–

Cuando viaja a Nueva York en 1922 conoce a Alfred Stieglitz, Paul Strand, Charles Sheeler y Georgia O`Keffe, quienes también compartían la mirada de Weston hacia el paisaje, en el caso de O’keffe, desde la pintura. Si coloreáramos las fotografías de paisaje de Weston obtendríamos  una traducción a los cuadros de O’Keffe.
Otro punto interesante de Weston es que tanto su trabajo de paisaje donde la apertura de campo es enorme, y sus fotografías de acercamientos detallados a conchas o elementos orgánicos como sus famosas fotografías de abstracciones de la forma del pimiento, podemos encontrar el hilo conductor de ambas exploraciones, la de la lejanía y la de la cercanía coinciden en la búsqueda del detalle, el juego de volúmenes contrastes y sombras que nos abstrae de la mirada común a la naturaleza para verla desde otro ángulo que nos permite darnos cuenta que sigue siendo naturaleza transformada por el ojo.

Otro excelente fotógrafo que participó en esta nueva generación de fotógrafos conocidos como f/64 fundado en 1932, quien admiraba mucho a Stieglitz y era un amigo íntimo de Edward Weston fue Ansel Adams, tan virtuoso como ellos al punto en que intercambiaban tips y emprendían viajes juntos. La vida de Adams adentrándose en detalles era bastante difícil en cuanto a las barreras financieras, trabajaba como fotógrafo comercial de muchísimas empresas lo que le impedía por completo enfocarse en su expresión propia.

Experto en cuanto a técnico e innovador de ella, escribió muchos libros técnicos sobre un proceso desarrollado por el llamado Zone System en el que se podía manipular el negativo y pre-visualizar antes de modificarlo. Era muy enérgico y pro-activo con la habilidad de comunicarse y moverse socialmente. Gracias a sus fotografías principalmente es que comunicaba su posición de ambientalista y su posición en pos de la conserva de la naturaleza y la vida salvaje, en particular el parque nacional de Yosemite, y se oponía a la expansión de carreteras o la destrucción de recursos naturales.

 A partir de lo que he encontrado en sus biografías, todos lo describen como un personaje positivo y deduzco que su personalidad le abrió muchas puertas en la vida y quizás la gente le volteaba a ver y aceptaba su propuesta de armonía entre las personas y la invitación a respetar la belleza de la naturaleza.


A su tocayo Robert Adams que desde los 70’s le toca fotografiar paisaje desde otro punto de cambios, en donde los grandes paisajes de reservas ahora están transitados por caminantes y los alrededores poblados de casas que irrumpen en la vista, pero que ahora es natural e imparable su crecimiento. Ha fotografiado por más de cuarenta años paisajes de California, Colorado y Oregon. Su trabajo fotográfico es el hibrido de la belleza y la explotación y degradación de ella. Y como muchos otros fotógrafos participa en la mirada colectiva de capturar y documentar los cambios y evolución del hombre sobre la tierra, el crecimiento de la población y los adioses a la belleza de los periodos que terminan.

La fotografía para Robert Adams es su medio para comprender estos cambios que por algo le intrigan , y por su amor al paisaje. Es interesante como por lo general todos estos fotógrafos americanos intrigados por el paisaje y el desierto principalmente, disfrutan de transitarlos y el algunos casos su interés comienza así, disfrutando de caminatas en la naturaleza. Quizás si la gente frecuentara más estos lugares se asombraría y se desprendería de la vida urbana atreviéndose a ver el mundo natural. De alguna manera en estar rodeados de suburbios o ciudades nos ha vuelto “vulnerables” a la naturaleza e incluso le llegamos a temer.

Es muy claro que la educación visual de Robert Adams se vincula con todos los fotógrafos de los  que he hablado hasta ahora, especialmente del grupo f/64 y Lewis Hine. Posiblemente ve la realidad de su paisaje contemporáneo con cierta melancolía de los paisajes despejados de la intervención humana que lograron rescatar sus influencias.

El impacto de esa generación de fotógrafos siguieron siendo ejemplos e influencias, a partir de ellos la fotografía de paisaje no muestra muchas innovaciones, excepto por las innovaciones en el paisaje mismo como los cambios en los crecimientos de las ciudades, pero no se integran propuestas nuevas hasta mucho más adelante y cerca de los contemporáneos cuando se utilizan nuevas tecnologías y fotografía digital a color.

Por ejemplo en el trabajo de Fay Godwin una inglesa de la generación de Robert Adams, excelente fotógrafa de paisaje con notable influencia de Ansel Adams, mas no propone una mirada distinta, sin embargo no tendría por qué hacerlo. Pero a esto me refiero a que hubo un largo periodo después de la generación de f/64 en que hubo pocas propuestas diferentes

Sin embargo John Davies fotógrafo británico, continúa un camino paralelo al de Robert Adams en cuanto a adentrarse a el paisaje “urbano”, pero a Davies nacido algunos años después, 1949 le toca crecer en espacios que comparten tanto campo agrícola como minería de carbón y plantas industriales. Su entorno está relacionado con su trabajo fotográfico, trabajó en la década de los ochentas con formato medio y en 1990 con cámara de gran formato a partir de puntos de vista elevados. Juega con la idea de paisajes y espacios híbridos y la regeneración urbana, una combinación entre la arquitectura en ruinas del pasado y la arquitectura moderna inmensa e industrial y su contraste acentúa el futurismo de la época.

Al igual que Davies, Raymond Moore fotógrafo inglés, recopila en su trabajo la visión de un cachito arrinconado en Gran Bretaña. Y como él mismo llama a sus fotografías, son áreas melancólicas. Su visión de paisaje integra por completo al ser humano en la tierra, retrata los espacios en los que habita. Y al contrario de dar una impresión de cambios, los espacios que busca están congelados en el tiempo, quedándose atrás y fuera del movimiento veloz en otros lados del planeta.

La fotografía de paisaje registra la transformación del espacio y el fotógrafo refleja en las imágenes la relación que entabla con éste. Cómo lo transita, cómo pertenece a él y qué lo identifica para sentirse parte de él porque a partir de estas visiones del fotógrafo será lo que intentará mostrarnos. Un recorrido por las etapas históricas de la fotografía de paisaje es encontrarse con un registro de las transformaciones y de los olvidos.



 WILLIAM HENRY JACKSON








EDWARD WESTON








ANSEL ADAMS








CARLETON WATKINS









JOHN DAVIES









TIMOTHY O'SULLIVAN








FAY GODWIN










RAYMOND MOORE









ROBERT ADAMS









ROGER FENTON



















sábado, 5 de noviembre de 2016

JOAN FONTCUBERTA Y PEDRO MEYER

Joan Fontcuberta y Pedro Meyer


Entre el trabajo fotográfico de Joan Fontcuberta y Pedro Meyer hay tantas diferencias a primera vista por que su búsqueda es completamente distinta, adentrado ya con meticulosa observación de sus fotografías se encuentran algunas características intrínsecas que los identifican a ambos como excelentes fotógrafos y similitudes entre uno y otro.

Fontcuberta aprovecha las nuevas tecnologías y esta herramienta de trabajo reafirma su trabajo en su contexto actual. Juega con la imagen y la explora de diversas formas, collage, abstracto, animación, photoshop, etc… Siempre lanza su crítica no de manera agresiva, sino con un humor y una astucia desconcertante, apropiándose de éste completamente al integrarse de modelo en algunas de sus series. Juega constantemente con la ironía de la fotografía y sus significados, y su critica no es directa sino disfrazada, como en una serie en la que a partir de fotomosaicos usando “photo-imaging freeware” y el buscador de imágenes de Google para recrear imágenes populares de lugares monumentales, por ejemplo, a partir de más de 10,000 imágenes cada una con un peso intrínseco. La que considero más impactante es la recreación de una imagen de la tierra tomada desde el espacio a partir de miles de imágenes sobre el cielo , el purgatorio y el infierno aparecidas en el buscador de Google.

Al igual que el trabajo de Meyer , su trayectoria es muy variada y el resultado es una investigación y exploración personal de qué buscan compartir, revelar y primordialmente qué les atrapa la mirada.

El trabajo de Meyer pareciera bastante homogéneo en cuanto a su manera de mirar ya que la tiene entendida y comprende su manera de componer y de relacionarse con el espacio en el que se encuentra.  Pedro Meyer es un explorador viajero, y al lugar al que va busca entenderle, relacionarse y así poder retratar su autentica naturaleza. Cuando retrata personas puedes ver en éstas que sabe como acercarse, como mantenerlos en confianza ante la cámara y cuando los atrapa no dentro de la cercanía a la cámara logra integrarlos en la composición precisa con su espacio, como podría ser una mujer cruzando la calle.

Una similitud que encuentro en el trabajo de Meyer con el trabajo de collage de Fontcuberta, es que Meyer sabe como integrar todo el espacio en la fotografía, ya sean los colores de un muro, las texturas o las sobras en juego con los personajes, crea diálogos y juegos dentro de su composición que es como mirar un collage y cuando te das cuenta te da la misma sensación de humor, tal vez no tan reclinado en la sátira como en el trabajo de Joan Fontcuberta, pero si la gracia de haber entendido su chiste.

Crea diálogos entre todo lo que se encuentra dentro del cuadro, con distancias, planos, colores, objetos, reflejos, direcciones… que parece asombroso que lo haya conseguido de casería por todas sus rutas de viaje, por lo tanto es un excelente observador.

Ambos son excelentes a su forma y estilo y dignos de admirar , se mueven por distintos mundos hablando el mismo lenguaje, y quizás el trabajo digital de los últimos años de Meyer se parezca más en cuanto al de Joan en cuanto a la técnica pero continúan siendo distintos, encontrando como mayor similitud desde mi punto de vista sus característicos humores; uno intrínseco en la crítica y expresado en la ironía y el otro expuesto en un juego de miradas y composiciones juguetonas.





PROYECTO FINAL

Para mi fotografía final quiero trabajar con una idea que me ha dado vueltas desde el inicio de semestre, a partir de la fotografía como mirada precisa de la realidad jugar con la idea de hasta que punto se puede forzar y engañar al ojo electrónico de la cámara manipulándola a partir de su valor esencial y su punto más vulnerable; la luz.
Me causa gracia que no se puedan tomar fotografías en la oscuridad a menos de utilizar un flash que devuelva la luz por un instante. y es un punto en el que nuestro ojo supera al de la cámara ya que nosotros si podemos distinguir formas y definir cierto detalle de la realidad en la oscuridad.
Jugando con ISOs altos y diafragmas muy abiertos exploré que puedo sacar luz con la cámara en donde no la hay. Y ocurre algo en la imagen que normalmente no se quiere en la fotografía que es el ruido y el granulado, ya que la cámara no sabe como identificar esa luz y esos colores. Aparecen puntos rojos y las lineas no se ven definidas por lo que las figuras pierden solidez.
Se me ocurrió un título para este trabajo "Noches Rojas".


LA FOTOGRAFÍA CORROMPIDA

LA FOTOGRAFÍA CORROMPIDA



"We have faith in the photograph not only because it works on a physically descriptive level, but in a broader sense because it confirms our sense of omnipresence as well as the validity of the material world."



La velocidad a la que cambian los medios digitales y tecnológicos es consecuencia de la misma sociedad que la empuja a satisfacer nuestras necesidades , comodidades y expectativas  de ver y sobrepasar la vida. Es interesante ver como a la fotografía a partir del fenómeno que es, la manera en que decidimos usarla y qué clase de deseos buscamos cumplir a través de ella.

Sigue siendo un medio de poder muy eficiente. Los fotógrafos, al igual que los artistas en el renacimiento y barroco dependen de un mecenas. Sólo que ahora el mecenazgo que sustenta a los fotógrafos recae en los mas grandes medios en los que se mueve la fotografía en el siglo XXI, periódicos, periodismo y publicidad, mercado de consumo e Internet.

El fotógrafo periodista gana y pierde al trabajar de manera dependiente de un “mecenas”, tiene pase de acceso mas no libertad de proponer su visión, se mueve en un juego y flujo de información en el que su fotografía virgen, (refiriéndome a el archivo original antes de ser modificado y retocado) , sólo es el primer paso del proceso por el que pasará la imagen. Pero el compromiso de cumplir con la visión de una encomienda vuelve muda la voz del fotógrafo. Inclusive antes, con la fotografía análoga se buscaba que el negativo fuera lo mas exacto y limpio para hacer la menor de modificaciones a la imagen, ahora es todo lo contrario, la magia viene en la postproducción y el make up de la fotografía original a la transformada.

A pesar de la fotografía modificada, seguimos confiando ciegamente, aunque sea un porcentaje mínimo, en la fotografía. Nos sigue enganchando, y atrapando gracias a la limpieza y pureza de sus modificaciones, nos dicen “ confía en nosotros, somos profesionales”.
Cuando no tenemos la oportunidad de viajar y vivir la experiencia de moverse entre otra cultura,  verlo con nuestros propios ojos, se confía en que la impresión que se nos permite ver de otros lados del mundo es verdadera. Se construye un prejuicio de los “otros”. Y es esta ingenuidad la que vuelve vulnerables la intención de la fotografía y el uso que le hemos dado para bien o para mal.

El poder y alcance que tiene hoy en día una fotografía es masiva. Y en el camino que recorre, pasa de mano en mano, sumémosle que cada una modificará al menos una parte de la información que la rodea.

Una fotografía de Bush repartiendo un pavo entre los soldados americanos en la guerra de Vietnam, muestra la pose del presidente de los estados unidos supuestamente apoyando y colaborando con ellos, mostrando una fachada falsa de empatía con los soldados. Y censuran las imágenes violentas y bélicas de la realidad de estos soldados. Las únicas fotos que realmente muestran lo que sucede son tomadas con celulares por los soldados, tanto vietnamitas como americanos y son movidas entre ellos.

El periodismo debería de ser político, porque la fotografía se vuelve un medio de manipulación de la información, que anula las opiniones verdaderas de las personas y guía la visión a una absoluta verdad que realmente fue montada tras un sketch como son las campañas políticas.

La comparación de fotos de sucesos parecidos, tratando de comunicar que no somos los únicos que vivimos ciertas situaciones por ejemplo de catástrofes y mostrar cierta empatía eliminando precisamente la fricción de las opiniones políticas, criticándolas. En Pixel Press , una plataforma en internet expone dos imágenes; La vulnerabilidad de una fotografía es también uno de sus mas altos valores que es su apertura a interpretaciones distintas a partir de distintas maneras de mirar. Cuando una fotografía es lanzada y difundida su acompañante es un texto que contextualiza a la imagen pero esa imagen puede ser aislada y utilizada con nueva información diferente a la original, a demás que se confía ciegamente en que la original sea verídica. Fred Ritchin menciona un proyecto donde se propone que la imagen contenga en el archivo para red la información didáctica utilizando las cuatro esquinas de la fotografía en donde se haga “click” y se expongan los datos de derechos de autor, contexto de la imagen y dos imágenes más de antes y después de la principal para evitar lo más posible la deformación de la información.

Para evitar ambigüedades como lo es en el caso de una fotografía de un general de Vietnam apuntando con un arma a la cien de un hombre a punto de matarlo. Sin ambas imágenes de antes y después del suceso en un tiempo inmediato en las que se complementa la información y la narración pensaríamos que ese hombre es ejecutado, cuando las otras dos imágenes muestran lo contrario.

       


Una fotografía colocada a lado de otra provoca una interacción entre ambas, este vínculo surge, muestra, supone mucha más información y maneras de leer la imagen como se ha hecho con imágenes de antes y después. Es un juego con el tiempo que la preservación de un momento permite. Pueden ser tiempos de periodos largos; años, meses. O pueden ser periodos de tiempos de minutos o segundos. Esto cambia por completo el dialogo de la imagen sola y permite una amplia gama de posibilidades en las que se puede jugar con la información simplemente con un juego y manipulación de la secuencia en el tiempo.


Fred Ritchin nos muestra que hoy en día la fotografía es un arma de violencia y herramienta para mentir, simular otra realidad, crear fachadas, e incitarte en el caso de la mercadotecnia a pertenecer a un mundo al que se entra a partir de pertenecerle a un producto o encajar en un modelo u estatus. Cuestiona a las fotografías ganadoras de grandes premios como World Press Photo que muestran la violencia y el terror de la guerra y el caos del mundo como palanca para causar impacto, pero sólo muestran, avientan la información sin cuidado y pocas proponen una retroalimentación de pensamiento con la intención de buscar la paz.

Si estos fotógrafos no aprovechan la oportunidad de ser expuestos y no censurados por los medios como es el caso del fotoperiodismo, nos quedamos únicamente con una fotografía impactante y descartamos muchos espacios de los que se puede aprovechar. Un ejemplo es un proyecto en Irak que consistía en darle cámaras desechables a niños para que por un día fotografiaran su entorno y su cotidianeidad, a parte de que muchas son excelentes fotografías se comparte una visión poco frecuentada que nos permite comprender su cultura y sustentada por una fuerte crítica a la impuesta visión que tenemos de estos países en los que lo primero que resalta al mencionarlos está, nuevamente, relacionado con la guerra.



El exceso de fotografías son el reflejo del disparo acelerado de este siglo que apenas comienza con su veloz evolución de tecnología, ahora de fácil acceso a todo el mundo que quiere decir algo y que sigue fascinado por la cámara fotográfica. El contenido de ellas es el resultado y registro de lo que se está gestando en todos lados. Sus valores fantásticos siguen siendo los mismos, el capturar, registrar y escupir información simbólica. Su utilidad seguirá modificándose a nuestras necesidades. La cantidad de información en imágenes que encuentras en internet de el mismo objeto o el mismo tema, categoría… es una contaminación de información pero también detrás de cada una de ellas se esconde un origen, un individuo y un motivo. Y todo esto es la imitación virtual de nuestro mundo, de nuestras creaciones y destrucciones, el relato de nuestra historia un poco chueca. Una solución para hacer contrapeso y encontrar equilibro en este ruido de información que se ha vuelto monstruoso es no perdiendo la mirada bella detrás de la cámara, y no perdiendo su valor estético como reflejo de la realidad que escogemos vivir, mostrar y transmitir. Como lo es la fotografía en el arte.

domingo, 25 de septiembre de 2016

UN PERSONAJE

Los lugares públicos son los espacios donde por coincidencia coincido con múltiples extraños cada uno de rostro distinto. Especialmente en esta ciudad me muevo entre extraños que no me voltean a ver, se evaden las miradas a pesar de que todos se buscan en todos. En el metro me doy cuenta de que ya no cabemos! Siento una distancia enorme entre sus vidas y la mía, que probablemente compartimos los mismos infiernos. Nunca estaré tan cerca de un extraño que en un vagón de metro. 
En silencio, pasan tantas cosas a la vez y cada uno esta sumido en sus pensamientos, encarcelado a ellos y agobiados por el tiempo.

En todos ellos veo el mismo rostro de incógnita y una sola masa, un solo cuerpo. Pero cada uno de ellos busca su identidad su diferencia a los otros y su individualidad. Por eso los encuentro a todos disfrazados, vestidos con extrañas modas, veo cuerpos desnudos cubiertos de prendas ridículas imitando e inventando personas. Veo en cada uno de ellos un fenómeno extraño, grotesco.Y en general veo la decadencia, la apatía y la tristeza.

Cerca de mi vida me encuentro a un personaje, raro y ridículo, que por azares de la vida lleva el político papel de mi abuela. Entre ella y yo hay un abismal universo. Su locura es diferente a la mía, su personaje mas interesante que el mío y su disfraz inclusive la confunde a ella misma al grado que se ha vuelto esa persona, disfrazada de animal print y todo a juego y combinado. Con los gustos mas kitsch y una obsesión por los souvenirs, las baratas. La ansiedad es su acompañante favorita para ir de compras. Un poodle, dentaduras, perfumes, comida grasosa; chucharrón, novelas y la jugada de los jueves con sus comadres; juegan dominó, beben tequila, chismean y cuentan chistes para sacar sus perversiones. 

Aun que ya no parezca maestra de Historia ella se reconoce como una "mujer cabrona" siempre con las pilas, en contra de la tecnología y de porte sin pudores. Una mujer acelerada.

Por más cercana a mi la reconozco por su fenómeno y un personaje extraño y maniático que pertenece a este mundo que se dispara cada vez más veloz hacia el individualismo, nos estamos personificando y transformando en personajes como los que Diane Arbus consideraba maravillosos.